Y pienso también en los pequeños gestos, en esas caras, ese egstito mínimo o esa mirada como revirada que pone una amiga en particular cuando dice algo así como íntimo que yo no puedo reproducir nose porqué (y no porque sea limpia o pura o nada). En esta imposibilidad de salir un sábado a la tarde como éste y en la endogamia, mi pelo revueltísimo que no puedo dejar de tocar mientras escribo y no puedo arreglarlo ni nada, como si diera lo mismo, tan´poco femenino sin puntos medios y siempre leonamente rebelde pienso en la caída del sol y enc asa como un hueco semioscuro, semivacío y lindo (lindo, tambien, para pensar, para reflexionar y después hacer), en haber descubierto hoy lo bien que me queda la remera celeste (no suelo usar ropa de colores claros) y en la imágen de la pileta de la cocina llena de objetos, envases vacíos y algunos restos de comida y cosas a la que siempre tengo ganas de sacarle fotos porque suele haber una luz amarilla hermosa que brilla y porque casi todos los días, aunque cambie lo que haya encima de la mesada y varíe el orden de las cosas, es la imagen perfecta del desorden cotidiano (interno/ externo). Mi pelo sería otra imágen, pero mas del desorden irremediable y molesto, de lo disfuncional hecho (casi) carne. Ah, y esa especie de reproche o bronca o miedo a la exclusión que da escribir un post como estos tantos no recibir comentarios o muy pocos porque lo que decís a nadie le interesa y sie stás queriendo transmitir algo te falla y hay tantos, tantos que.
Te afecta como de costado pero menos que antes, obvio. Porque es así. Esas cosas pasan.
p.d.: lo más importante está en el post anterior.
Mostrando entradas con la etiqueta instantáneo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta instantáneo. Mostrar todas las entradas
sábado, 26 de abril de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)