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jueves, 24 de abril de 2008

Abu: Al final me pongo a escribir pensando en vos.
Quiero terminar con lo que sea que estoy intentando escribir para lo de la Brecht de una vez por todas. Al fin conociste mis vicios. Ya pasaron las dos semanas cinéfilas, igual. Viste como funciona? Después me normalizo un poco. La semana anterior empezó el malestar pero ya se fué, se va llendo de a poco.
Esa semana coincidió con la segunda del Bafici que, a la vez, a esta altura d mi vida es tan simbólico que no puedo dejarlo pasar. Hay momentos de exasperación, pero menos. Eso de lo que hablan en sociolinguística, la diglosía aparece y se va y voy como pudiendo pensar antes de decir o hablar. Qué cosa eso, no? porque no soy tonta, soy exasperada (ojo, digo soy, no estoy) y eso va como en aumento aunque se alterna con momentos de mucha paz. Si abu, soy rara. Viste cuando uno pone una comida fría en el microondas (ponele, una tarta congelada) y cuando la sacás tiene partes calientes y otras frías? Bueno, así está mi cabeza. Ah, ya pedí un turno con el oftalmólogo. Quiero volver a los lentes de contacto. Hace un par de horas: un preocupacional. Todo muy rápido. La foto me salió con los ojos cerrados y estoy muy pálida. Es que casi no almorcé. Perdon por prender tantos sahumerios y el hornito para esencias, la velita se consumió y ese olor feo todavía no se fué.
En el colectivo, super, subte, cine, me suceden una tras otras escenas de nenes que me gritan al oído o me golpean sin querer, parejitas que se besan y todo eso que vos sabés o debés ver y leér en mi mente. a veces me sale un suspiro ahogado, parecido al tuyo. Bueno, ya se que hace unos días eso empezó la sucesión de mensajitos a la mañana y a la noche, esos saludos híbridos, tiernos y, porque no, un poco insistentes. Como a mitad de semana, entrar y salir del cine respondiendo y reírme sola mientras leo ¨saliendo de jugar al paddle: winerrrr total¨ en medio de una peli de Herbert, un director que me encanta. Pensar, claro, lo diferentes que somos y hacerme la interesante con los que están, los conocidos y los que no, total ellos también y cada uno tiene lo suyo no?. Ya nunca ver películas tranquila porque ese es un estado imposible ahora. Y respondo tres veces que estoy en cine, calculale veinte, cuarenta, una hora y sí, empieza y termina tarde, que sí, que todavía estoy aca, me encontré con alguien, dale te aviso, abrazo y besito para vos, gracias por lo de linda y dale, arreglamos para el viernes, que descanses vos también, dormí bien, y vos? qué suerte, tuve un sueño raro, si, buenas tardes bombón, que duermas lindo, dale, a qué hora pasás? besito, ya estás en la puerta? ok, ahí bajo.
Nada que ver con mis ex ni con todo eso de arte. Vamos a ver. Ahora que lo pienso, a vos te caería bien (si hubieses conocido a otros mejor ni hablemos). Hablando de ex´s, no te preocupes si me pongo a llorar mientras cocino o si suspiro tres o más de tres veces seguidas (como que implosiono por dentro), es que todo tiene que ver con otras cosas que me pasan, que me pasaron hace mucho y vuelven a mi mente como un camino sin salida. Ya sé que a veces no como bien y sí tambien se que estoy flaca, me lo dicen mucho últimamente. No te preocupes abu, que no me voy a desmayar. Enserio.

martes, 15 de abril de 2008

Descubrimiento hoytscístico baficiano + otros

Vivir a exactas cinco cuadras del Abasto (sí, el shopping) no es garantía de llegar a horario a las películas que quiero ver.
Mas bien, todo lo contrario.

Almargen, todo bien que mudarse sea la re movilización, que repercute en el cuerpo y todo eso, pero basta de incubar cosas raras, osea, no suelo paranada enfermarme y ahora los dolores pasan de un lado a otro del cuerpo, como recorriéndolo despacio, como no queriéndose ir. Ahora el tiempo y todo es distinto. No puedo siquiera pensar como antes, simplemente no, el camino que toma mi mente y mi accionar es otro.A veces me aterra, pero estoy ahí, yo de todas formas, incluso mas yo que antes, una yo al cuadrado, al tercio, sin prolegómenos ni máscaras: yo.
Terror a no poder volver a estudiar ni a leér ni a escribir ni nada como alguna vez supe que tenía que hacerlo, como alguna vez lo hize. Mi visión está borrosa pero segura. Me siento epicentro y no me gusta. Afuera parece igual, incluso más pequeño. Sería como, quizás, volverme alta de repente. Torpe, más torpe. ¿Sería bueno? No, dejenme así. Igual, no logro decir lo que quiero decir. Otros juegan a adivinarme y eso resulta exasperante. Un ataque terrorista en contra de la libertad, de cierto sentido del misterio. Exagero, pero no importa. Exajero tanto.
Miedo, entonces, a no poder reproducir lo cotidiano como antes, como casi antes, como antes que antes o como nunca pude y como siempre quise. Vuelvo a ese punto cero pero estoy ahí. Aquí. Acá. Presente.
El foco está en otra parte y desde lejos no se ve. Pero no tan lejos, mirá. Mira bien. Fijate. Bastante bien, eh. Pero cuidado. Mucho cuidado. De todas maneras, era esto lo que querías nena. Ahora, bancatelá.

sábado, 12 de abril de 2008

Diálogo con amigo

- Y? fuiste al final a sacar las entradas?
- No, me quedé limpiando. De última iré un poco antes a las que quiero ver: si no hay ya fue, sino pago cuatro pesos, pero no me da para salir un sábado a la mañana para eso, ya no me da, aunque me quede cerca.
- Tanto quilombo tenés?
- Y si boludo, no es fácil vivir sola. Te cambian muchas prioridades así, al toque.
- Pero es por eso nada mas?
- Justamente. Tengo que limpiar, cocinar, el termotanque anda mal, hace frío, estoy indispuesta, por momentos me duele la muela (y eso que ayer fui al dentista), no logro encontrar un peinado normal, soy mujer y, como para terminar, tengo un poco de fiebre y un síntoma crónico que se llama déficit de atención. Te parece poco?
- Bueno che, no exageres.
- No exagero, es la verdad.
- ¿Querés ir a la feria de diseño? Hay cosas re lindas para la casa.
- ¿Vos me estás cargando?
- ...............
- Ok, perdoname. Estoy inaguantable.

miércoles, 9 de abril de 2008

Hace un rato y un poco ayer a mitad de la noche, insomne escuchando sonidos de violencia ajena mientras se intenta dormir, estrenar el llanto en un ambiente como si fuera un virus incubado durante todo un lapso plagado de tantas emociones. Tenue pero creciente, como el miedo y la alegría que provoca. Un grán subeibaja.
Estrenar la fiebre, el dolor de muelas, y muchas otras cosas como si fueran trámites. Extraña capacidad de desapego. Ahora, algo reclama las horas. Estrenar un espacio como se estrena una taza, una toalla, una alfombra, una heladera, un microondas. Estrenar como se toma un desayuno, se merienda y se cena con esa sensación de soledad desértica (que, incluso, a dos días de tener internet ya resulta poética). Esa necesidad de recurrir a lo básico: dormir, leér o mandar mensajes de texto, pedir una cerveza o una pizza, bajar a buscar el pedido cuando estabas leyendo en la cama y a veces no te dás cuenta lo que tenés puesto y cuando te mirás en el espejo en el ascensor, por un lado te tenés un poco de lástima y te arreglás, pero al mismo tiempo sentís algo así como emocionante, onda ¨si el chico del delívery está bueno lo puedo invitar¨.
¿Y que? te olvidaste el envase de cerveza, subis rápido (un segundo, le decís) y notas que sí, la parte cruzada del corpiño de atrás se te re ve porque tenés la musculosa dada vuelta y cuando subís, tratás de disimularlo con algo encima y notás una ciera sonrisita tenue y servicial del chico del delívery mientras pensás ¿y qué? podría estar con mi novio. Pero la realidad es que no tenés novio y no hay nadie arriba (qué triste, no?, en especial por la botella de cerveza) y, cuando cenás tu pensamiento recae, tratando de ser lo más autobondadosa posible, que estás mas sola que un perro en el desierto.
Elegís con certeza, como si la decisión la estuviese tomando alguien que sabe perfectamente lo que necesitás. Por algo elegíste ese cuadro, The three graces de Boticcelli, en el bazaar de la esquina. Por algo el color lila y violeta del mandala que pintó mamá y la pantalla amarilla para la luz (con el lila hacen combinación rara, pero linda) que también ella eligió porque, para vos a veces todo está bien, en especial cuando estás cansada o no querés tomar decisiones.
Está bien (a veces todo está bien). O no. Hay que dejar que desague. Lo que resta contar (y ocurrir) se va a ir escribiendo solo. En el papel o en la vida. Ahora, por lo menos puedo escribir. Y estoy emocionada.